Caliente su hogar de la forma más limpia, silenciosa y eficiente que existe, alcanzando grados de confort inigualables, gracias a la perfecta distribución de temperaturas que se consigue. Su uso no reseca el aire y no levanta ácaros del polvo, por ello, es el único sistema de calefacción recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Descripción del funcionamiento.
El suelo radiante está constituido por una red de tuberías uniformemente distribuidas situadas bajo el pavimento. Por su interior fluye agua a una temperatura de 35º a 45º C para obtener temperaturas ambiente de entre 20 y 26º C. Los sistemas de calefacción por agua caliente tradicionales funcionan a unas temperaturas de entre 75 y 90º C, lo que supone un mayor coste de calentamiento y unas mayores perdidas de calor en el circuito.
Al distribuirse el calor por el suelo, se consigue un gradiente de temperatura altamente homogéneo y confortable. Con los sistemas de calefacción tradicionales el aire caliente tiende a situarse cerca del techo, mientras que la mayor necesidad térmica se encuentra en la parte inferior. Calentando el suelo se obtiene una temperatura de confort, sin tener que calentar innecesariamente el aire del techo, con el consiguiente ahorro de energía.
Esquemas distribución de calor:
Radiadores Convencionales
Suelo Radiante
El suelo radiante se puede aplicar con todas las fuentes de energía convencionales, calderas de gasoil, gas, etc. Pero está especialmente indicado para su uso con energía solar térmica.
Aplicaciones.
-» Viviendas unifamiliares y edificios comunitarios.
-» Grandes espacios. Salas de exposiciones y auditorios, polideportivos...
-» Naves industriales y almacenes.
-» Locales de techo alto.
-» Especialmente indicada para hospitales, residencias y guarderías.
-» Climatización de piscinas.
Ventajas del Suelo Radiante
- Estéticas. No existe ningún elemento a la vista y se evitan las manchas oscuras que aparecen entorno a los radiadores.
- Saludable. La uniforme distribución de temperaturas y ausencia de corrientes, aseguran un ambiente sano y limpio, estando especialmente recomendado para centros hospitalarios, residencias de ancianos y guarderías.
- Bajo Mantenimiento. El circuito de tubos es continuo, no hay empalmes como en los sistemas tradicionales y trabaja a baja temperatura. Esto hace que la instalación sea mucho menos propensa a las averías. El tubo de polietileno es prácticamente indestructible y no sufre corrosión como los metálicos.
- Ahorro Energético. Para conseguir una misma temperatura ambiente se necesita un gasto energético más bajo que en cualquier otro sistema, si a esto se añade el uso de energía solar, tenemos que el coste energético será practicamente nulo.